domingo 3 de julio de 2011

El primer globo de Medellín 2

En una sociedad más que religiosa, fanática; más que inexpresiva y quieta, marrullera; quisquillosa, melindrosa y puntillosa en lo que concernía al ‘honor’; mestizas y mulatas, abundantes, coquetas, y prontas... transcurre el relato del primer globo elevado en la ciudad de Medellín realizado por José Antonio Benítez, también conocido como "el cojo"; Benítez ejerce las labores de escribano: "tal vez el oficio público más desacreditado de la Villa".

En 1791 El Cojo se casó con la hija de su patrón, María Micaela López de Arellano, "solterona de 28 años", cinco años mayor que el novio, y con quien tuvo cuatro hijos; dos varones: Francisco de Paula (que sería sacerdote) y José Celedonio; y dos mujeres: Mariana y María de los Dolores. A la muerte de El Cojo (el 13 de octubre de 1841), el manuscrito de "El carnero de Medellín" pasó a manos del sacerdote, ya su deceso (1871), lo heredó una de sus hijas, María de los Dolores, fallecida tres días después. El manuscrito apareció luego en poder del historiador Estanislao Gómez Benítez, y éste lo obsequió a la familia de José María Mesa Jaramillo, en cuya biblioteca reposa desde 1914. El Cojo comenzó la redacción de su Carnero en 1797 y terminó su primera parte en 1809. En 1825 volvió a escribir, hasta 1831. En 1836 retorna su asunto, y la última nota es de 1840.


He aqui los fragmentos en el que unos globos ganan su atención, aunque es el lector quien a la postre queda sorprendido por el extraño "modus operandi" del cronista. En efecto, el autor escribe: "Don Juan Carrasquilla en vista del globo anotado al frente aprehendió e hizo Otro globo, mucho más grande y lo echó en el llano y casa de don José Muñoz en la noche de 7 de septiembre de este año de 1799 a las 9 de la noche, y tomó mucha más elevación que el otro, y duró más, de modo que tuvo más vista y lucinamiento que el de Valera" (pág. 69). El lector bucea para saber a qué otro globo se refiere el cronista y constata que éste no ha hablado para nada del asunto. Tampoco ha citado al tal Valera. La crónica prosigue y el lector se enfrenta a otra de las nóminas de El Cojo, la lista de escribanos de número, y es entonces cuando descubre el relato del lanzamiento que "Fernández" hizo del primer globo, el 15 de agosto de 1799. Pero lo curioso es que Benítez aclara que "el tal Fernández resultó después llamarse Don Mariano Valera". Este desorden, primero cronológico y luego onomástico, da idea de la actitud con que El Cojo conforma su texto, y que si bien resulta a la larga divertida para el literato, no lo es tanto para los graves historiadores que se adentran en estas materias, próximas a la arqueología.



El carnero de Medellín
José Antonio Benítez
Edición, transcripción, prólogo y notas de
Roberto Luis Jaramillo. Ediciones Autores
Antioqueños, Medellín, 1988, 440 págs.,
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